La velocidad es la clave

Cuando se habla de velocidad en el deporte, de manera inherente se piensa en la clásica definición física: la capacidad que posee el deportista de recorrer una distancia determinada en el menor tiempo posible.

Sin embargo, esta definción queda limitada únicamente a aquellas situaciones deportivas caracterizadas por la estabilidad y conocimiento de sus condiciones ambientales, en donde el deportista sabe la respuesta que debe elaborar (Ej: la salida que ejecuta un velocista de 100 metros planos).

No obstante, en los deportes que las condiciones ambientales son cambiantes (Ej: situaciones de juego en deportes de equipo), el deportista se ve en la obligación permanente de captar y procesar la información del medio en el que compite para poder generar una óptima respuesta en función del buen desempeño colectivo y la consecuente obtención de un rendimiento deportivo exitoso.

Así, la velocidad no puede ser concebida como una capacidad aislada y condicionada única y exclusivamente por componentes energéticos y condicionales, ya que en los deportes de equipo, más importante que ser rápido, importa saber cuándo se justifica serlo, ya que la utilización adecuada de la velocidad debe servir al desarrollo del juego.

¿Cómo es MCP?

La velocidad debe ser comprendida como una habilidad compleja y multifactorial, dependiente de la organización táctica, relacionada con el ritmo-cadencia con el que los equipos y jugadores operan para resolver de forma coordinada en el tiempo y el espacio los problemas derivados de los distintos acontecimientos del juego.